Apple acaba de hacer algo hasta hace poco impensable:
admitir públicamente que no tiene la mejor IA. Que tras quince años intentando hacer funcionar a Siri, con la ventaja que daba golpear primero, se rinde. Que el cerebro de Apple Intelligence, incluida la nueva Siri,
lo pondrá Google. Y sin embargo, acaba de ganar enteros para preservar su posición dominante para la próxima década. Una paradoja tecnológica.
...